“Qué rápido lee mi hijo”,
“Un alumno que ha decodificado está leyendo”, “Mis alumnos leen bien porque
leen rápido”. Estas y otras ideas de este tipo fueron viables durante mucho
tiempo. En la actualidad las ideas y conceptos sobre la lectura y la escritura
han ido cambiando en la medida que vamos entendiendo cómo el niño asimila este
proceso en forma natural. Estos se desarrollan cuando los estímulos son
adecuados, y, para que se logre es necesario que el docente cambie sus
paradigmas. Veamos la siguiente frase: “Leer implica la interacción activa, curiosa, ávida y directa
entre un lector y un texto”.
El Informe del Programa
Internacional para la Evaluación de Estudiantes o Informe PISA reveló, en el
2009, que el país se encontraba entre los tres últimos puestos en los exámenes
de Lectura, Matemáticas y Ciencias. ¿Qué nos falta por lograr? ¿Qué debe ser
cambiado? ¿Por qué se planeta que algunas personas que han cursado la educación
básica y han sido promovidos no pueden comprender lo que leen y menos aún
producir textos coherentes? Según Cassany una causa importante de este fracaso
es el tratamiento didáctico que la lectura ha recibido tradicionalmente en la
escuela. Particularmente, opino que la causa de este fenómeno es, de manera
general, el sistema que se ha venido desarrollando tradicionalmente en la
enseñanza; donde el maestro ha sido el protagonista y el alumno el ente pasivo.
La comprensión lectora, y más específicamente, la comprensión es una habilidad
básica para lograr un grupo de aprendizajes significativos sea cual sea el
curso, y esta no ha sido desarrollada.
Tradicionalmente, la
enseñanza de la lectura, en primer lugar, se ha limitado a desarrollar
microhabilidades como la discriminación, el establecimiento de correspondencia
entre sonidos y grafías y, entre otros, la lectura de palabra por palabra, es decir la lectura
silábica. Sin embargo no se han dedicado horas de estudio al desarrollo de
habilidades de comprensión lectora, elemento este motivado en gran medida por
la rigidez de la metodología de la clase.
Por tanto: las inferencias, la velocidad adecuada al leer, las hipótesis
y la comprensión en diferentes niveles, no se desarrolló como debería.
En segundo lugar, se
insistió en que el alumno leyera, de
todas maneras, obras clásicas de literatura, aun cuando no tenía la madurez
suficiente para interpretarla. Súmesele a esto el uso de métodos inadecuados,
donde el alumno no está motivado, no se tiene en cuenta el contexto y no se desarrollan actividades que propicien la
comprensión y la producción oral y
escrita.
En tercer lugar puede
mencionarse como parte de los enfoques comunicativos anteriores que la
responsabilidad total del desarrollo de habilidades lectoras recaía en el
profesor o maestro de Comunicación, sin tener en cuenta la transversalidad de
esta habilidad
Finalmente, es importante
señalar que el dominio mecánico del código escrito, y la comprensión de
palabras y frases aisladas eran objetivos a lograr, los cuales no propiciaban
el buen desarrollo de las habilidades.
Todo este panorama cambió.
Es por eso que en la actualidad, los nuevos enfoques plantean modificaciones basadas
en diferentes aristas, desde la visión de los componentes del proceso docente
educativo hasta las estrategias de trabajo para el desarrollo de la clase. Es
así que, en el caso de los componentes del proceso, se conciben nuevos enfoques
fundamentados en la aplicación de variedad de estrategias de aprendizaje en las
que el maestro y el alumno interactúan paralelamente y este último adquiere el
papel protagónico. Es decir, a partir de su activa participación incorpora sus
conocimientos y el maestro es el orientador que dirige y controla el proceso.
Asimismo el maestro emplea metodologías novedosas encaminadas a desarrollar la
metacognición, la autonomía en el aprendizaje, la confianza y conocimiento de
sí mismos además de la reflexión. Todo
esto, complementado con el desarrollo de verdaderos debates que estimulen las
mentes de los participantes y la constante incitación a la investigación.
En cuanto a las
metodologías, dentro del curso de Comunicación propiamente dicho, es importante
mencionar que dentro de los nuevos enfoques se concibe el desarrollo de la clase teniendo en
cuenta que todos los niños son capaces de aprender a leer y a escribir, y de
hacerlo con agrado siempre que puedan:
·
Vivenciar un clima cálido, acogedor para sus
propias experiencias, su cultura, su lenguaje.
·
Experimentar situaciones de aprendizaje que
sean situaciones de vida.
·
Encontrar textos auténticos, de todo tipo,
que sirvan para algo.
·
Beneficiarlos
con el apoyo metodológico adecuado que les permita ser realmente activos y
reflexivos.
Para ello los libros
deben ser seleccionados según las características de las edades.
Se plantea que los
alumnos deben aprender:
·
a tener PROYECTOS DE LECTURA, que sean
proyectos de vida.
·
a ubicarse en el MUNDO DE LO ESCRITO: tipos
de textos, producción, edición, difusión.
·
a conocer y saber seleccionar ESTRATEGIAS
para enfrentar la lectura.
·
a identificar y saber procesar INDICIOS:
claves, informaciones significativas de toda índole.
·
a ser capaces de establecer RELACIONES entre
las informaciones, a través de operaciones mentales tales como comparar,
clasificar, seriar, simbolizar, transferir, etc.
Dentro de estos entornos,
los nuevos enfoques sostienen sus premisas sobre el hecho de que existen
diferentes estilos de aprendizaje y que el maestro debe identificarlos para, en
base a estos, hacer su clase más significativa para todos. Es importante,
además, tener en cuenta los conocimientos previos, que el aprendizaje esté dado
dentro de un contexto representativo para el alumno, donde este reciba y dé respeto y donde se
establezcan técnicas o actividades colaborativas que posibiliten el desarrollo de
la creatividad y las ideas para la
producción oral y escrita.
No debe dejar de mencionarse que, como parte de los nuevos métodos en el
curso de Comunicación, se enseña a hacer borradores, esquemas o mapas mentales, resúmenes y sumillados
para propiciar el desarrollo de una buena producción escrita. Además, se está
poniendo énfasis en el acrecentamiento de habilidades relacionadas con la
cohesión y la coherencia dentro del proceso de redacción.
Podríamos decir que el
exceso de memorización, el énfasis en los contenidos y el producto, el
exceso
de aprendizaje reproductivo, la pobreza en las destrezas básicas y la falta de
relación
entre experiencias y capacidades reales del alumno han sido
sustituidos, en los nuevos enfoques, por una nueva educación con énfasis en la
espontaneidad, la autonomía y la construcción del aprendizaje. Se aprecian
estrategias enfocadas al desarrollo de herramientas mentales duraderas y la
estimulación de la creatividad.
Como conclusión, podríamos
decir que los enfoques comunicativos, tanto los anteriores o tradicionales como
los actuales tienen algunas semejanzas. Dadas estas, básicamente, en el
planteamiento de algunos de los objetivos que persiguen; ya que,
independientemente del resultado, ambas proponen el desarrollo de las
habilidades lectoras y la producción oral y escrita. Pero tienen diferencias sustanciales que están esbozadas
en la selección de los tipos de textos, las didácticas innovadoras, el papel de los componentes personales dentro
del proceso lector y comunicativo y la diversidad así como la flexibilidad de uso de estrategias
encaminadas a la comprensión y
producción de textos con que cuenta un maestro preparado.

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